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jueves, 20 de marzo de 2014

Capitulo 01



El Sobre


Estoy en una mala racha, fuera de mi juego, actuando violentamente, Intentando y fallando.

Estoy en un año de descanso.
      
Mi jefe no está contento, y no es el tipo de hombre que quieres hacer enojar,
tampoco. Es el peor cabrón que no acepta excusas, ni siquiera las grandes que yo estoy
dando. Pero hey, es un trabajo. Y generalmente hablando, soy jodidamente bueno en
ello.

Soy El Coleccionista.
    
No es tan malo como suena. Soy como Santa Claus. Los dos somos tipos alegres
con una pasión por las galletas glaseadas, el color rojo… y clasificar almas.
      
Mi trabajo es simple: abrirme paso a través la humanidad y etiquetar a esos
redondos traseros con un gran sello rojo de bueno o malo. El viejo San Nick consigue a
los buenos, y yo a los divertidos.

     
Hace dos años, yo era simplemente un chico promedio de diecisiete años. Eso es
una mentira. Nunca he sido promedio. Luzco como una estrella de cine y me muevo
como un atleta. Eso no cambió cuando estiré la pata. Es normal sentir celos, desearme.
Es un delicioso pecado, sabe a pollo. Pero no envidies mi éxito como coleccionista. Me 
lo he ganado. Como Michael Jordan, intenté hasta que nunca más fallé. Si hay un alma
malévola en el planeta tierra, puedo olerlo y convertirlo. Empacar y sellar.

El Jefe dirige el Inframundo, y soy su chico número uno. Soy tan bueno, en
realidad, que entreno a los otros cinco coleccionistas en cómo ser más increíbles. No
hace falta un genio para entender el juego: coleccionar almas que estén selladas.
Los sellos son nuestros amigos. Lo digo lentamente, porque ser condescendiente
con la gente es divertido.

Se trata de un trabajo fácil. Tan fácil, que he estado aburrido últimamente. Tal
vez por eso mis números han decrecido. Pero no te preocupes. Yo me encargo. Nunca
me he encontrado con un obstáculo que no me gustara.

De hecho, tambaleándose hacia mí vienen unos hombres con trajes de negocios
demasiado viejos para estar tan borrachos. ¿Qué hacen en Bourbon Street en New
Orleans de todas maneras? Siendo repugnantes, eso es lo que hacen. Un tipo con las
orejas de tamaño Dumbo se aleja del resto y se dirige a una chica de la mitad de su
edad. Sus brazos están balanceándose en grandes círculos hasta que líquido amarillo
salpica su vaso.

Qué manera de hacer tu mejor movimiento.

La chica se voltea hacia su amiga en un obvio intento de evadir el contacto visual
con el Tipo Ogro Borracho. Pero no importa. Gira a su alrededor, le enseña sus cuentas
de colores, e intenta levantar su camisa. Ese es el trato, ¿no? ¿Cuentas por senos? No
esta vez. La chica lo cachetea y se va furiosa, sus tacones resonando por el camino
pavimentado.

Ogro la mira mientras se va, y sus amigos aúllan de risa. Sus ojos enrojecidos se
vuelven grandes por un segundo, y luego comienza a reír, también.

Se apeó bastante fácil, si lo consideramos todo. Pero aún no hemos terminado. O
mejor aún, yo no he terminado todavía.

Miro al tipo en la única forma que puedo. Una cálida luz amarilla se arrastra
sobre su piel y parpadea. Casi parece como si su cuerpo estuviera en llamas. Esta luz
es el alma, y puedo ver los rectángulos de tamaño miniatura llamados sellos que
parcialmente se oscurecen. Los sellos vienen por ser malos, o como me gusta decir,
apasionados. Si pudiera traer a las personas de regreso de la muerte, las cosas que
podrían hacer. Saldría a lo grande. Pero no puedo. Y desafortunadamente, coleccionar
deja poco tiempo para actividades de recreación, si sabes a lo que me refiero. Así que
simplemente marco tarjeta y hago lo que mejor sé hacer.
Entre los pequeñísimos sellos negros, hay otros sellos. Nuestros sellos. Los sellos
de los Coleccionistas son más grandes que los que obtienes automáticamente cuando
pecas y por lo tanto hacen más daño. De manera que el Jefe sepa quién ha hecho qué,
nuestros sellos son de diferentes colores, y este tipo luce ya como un arcoiris. Ahora
tendrá uno más que añadirle a los otros. Chasqueo un dedo, y un sello rojo candente,
de la longitud de una palma humana, se enlaza a su luz. Él no sintió nada, pero
ciertamente lo merece. Su alma se oscurece sólo un poco más que antes. Una vez que
su luz esté completamente cubierta, se acaba. ¡Terminado! Coleccionaremos su alma y
la llevaremos abajo. Formo un arma con mi mano.

—¡Pow!

Otro que muerde el polvo.

Hoy estoy interpretando mi papel en el equipo Infierno como un peso pesado. El
juego funciona como un medidor de gas. En un lado está el infierno, en el otro está el
cielo. Esa pequeña barra naranja va de aquí para allá entre los dos, dependiendo de
quién tenga más almas. Los Coleccionistas son la póliza de seguro para que el Gran
Hombre, llamado el señor de los cielos, no gane, pero debería relajarse. Nadie tiene la
sartén por el mango. Si lo hicieran, significaría que las puertas del cielo, o del infierno,
se abrirían de par en par en la tierra. O algún cuento de hadas de mierda como ese.
Después de que el Hombre Senos se va, me quedo en la puerta del bar Cat’s
Meow, viendo a la gente hacer las mismas cosas que me han llevado a donde estoy
ahora. Esta ciudad es uno de los puntos estándar. Ya que hay un billón de personas y
solo seis coleccionistas, nos tenemos que concentrar en áreas específicas, o no
llegaremos a ninguna parte. La mayoría de las personas van al Día del Juicio, lo cual
puede o no significar la eternidad en el infierno, así que al Jefe le gusta traerlos antes
de que pase si puede. Y New Orleans, bueno, es uno de los lugares más fáciles para
llenar la cuota.
      
Los sellos vuelan de mis dedos con facilidad. No tengo que pensar mucho acerca
de ello, y por eso, estoy agradecido. Me gusta esta parte de mi trabajo, los rostros sin
cara. Coleccionar almas no es nada personal. Soy un sellador de igualdad de
oportunidades.
      
Pero creo que voy a tener que aprender. Meto mi mano en el bolsillo y froto el
inerte sobre blanco. Casi puedo sentirlo presionando contra mi muslo, como si
estuviera vivo. Como si tuviera lengua y dientes.

Me giro y veo a Nicolas corriendo hacia mí en una camisa gris Armani.


—¡Peter! ¡Oh, Peter! ¡Séllame! ¡Séllame con fuerza! —Agarra mis caderas e
impulsa las suyas a las mías—. ¡Oh, Peter! Eres tan sexy cuando sellas almas.
      
Me sacudo al idiota-que-tengo-de-mejor-amigo y me rio. Nico baila a mí
alrededor en un círculo con una pierna alzada, y la gente se comienza a apartar como
si estuviera mentalmente inestable. Él y yo somos los únicos coleccionistas que nos
mantenemos visibles para los vivos. Los otros cuatro van de incógnito. Nico termina su
baile y hace un gesto de sacudirse los hombros.

—¿Qué demonios fue eso? —pregunto.

—Mi nuevo movimiento —dice con la mayor naturalidad.
     
Mi compañero coleccionista es seis años mayor que yo, pero actúa como si
tuviera trece años.
    
Nos conocimos hace un par de años después de que estiró la pata y vino a bordo.
Habla tan rápido, que a veces tengo problemas entendiéndolo. Me gusta pensar que
era el Mejor Vendedor de Carros antes de que estirara la pata. Nico extiende sus
brazos y gesticula a su traje.
     
—Oye, ¿qué piensas de mis nuevos trapos? —La única cosa que a Nico le gustaba
más que el dinero, eran las cosas que el dinero podía comprar.

—Nada mal.
      
—¿Nada mal? —Cubre su corazón con ofensa simulada—. Mierda. Este pedazo
de arte está en la portada de GQ. ¿Sabes qué más? George Clooney usó este traje para
una fiesta la semana pasada.

—No, no lo hizo.

Nicolas corre una mano en su recién rasurada mandíbula.
      
—No. No, supongo que no lo hizo. ¿Crees que alguien más se compraría esto?
Quizás trate de conseguir algunas dulzuras esta noche. Oh, mira esta mierda. — Él se
agacha y alza la pierna del pantalón. El brazalete de oro envuelto alrededor de su
tobillo está decorado con pegatinas de los Pitufos—. Uno de los otros coleccionistas
hizo esto después de que me durmiera anoche. ¿Puedes creer el desastre? No puedo
quitarme esta porquería.
      
Hago girar mi propio pie, sintiendo mi propia cadena apretándome el tobillo. El
sistema de seguridad permite a los coleccionistas caminar en la tierra. Nos permite
comer, respirar y mantener una existencia normal entre los vivos. También le permite a
l Jefe y a los otros coleccionistas saber dónde estamos si están cerca. Algo tipo “Gran
Hermano” si me lo preguntas, pero entonces, nos dan la opción de quitárnoslo, si
romper tu brazalete y una muerte definitiva se puede llamar opción.

Nico me da un codazo.

—¿A cerca de quién estás fantaseando?
      
—De nadie. Estoy pensando acerca de estos malditos brazaletes. Desearía que
hubiera una manera de quedarse aquí sin ellos. —Nico no se da cuenta de que sé
exactamente de dónde vienen estos brazaletes. Y no puedo decirle. La única razón de
por qué lo sé es porque el Jefe lo explicó cuando me entrenó para mi pendiente
ascenso. Tal vez no debería estar orgulloso de que el diablo me diga sus secretos. Pero
lo estoy.
      
—Bueno, no hay manera. Así que supéralo, chico lindo. —Nico frota su cuello y
entrecierra los ojos contra el sol—. Al menos podemos salir de vez en cuando del
infierno. Además, ¿por qué siquiera estás hablando de ello? Todo el mundo sabe que
te ascenderán a Director de Almas. Entonces es la permanencia definitiva en la tierra,
hombre. Es como el premio gordo en el Inframundo. Hablando de premios, me siento
bien para apostar. Tengo ganas.

—Apuesto a que sí —digo.
      
—Eres un sucio, ¿sabes eso? Simplemente asqueroso. —Nico camina de espalda
alejándose de mí, tropezando con la gente mientras se mueve por la calle—. Eres
desagradable, que desagradable. ¡Tu mamá dijo que eras desagradable! —Y entonces
se ha ido. Desvanecido en el aire.
      
Niego con la cabeza a su salida dramática. Me siento mal por no mencionar el
sobre. Pero sólo lo convertiría en un gran problema. Lo saco y lo observo. Dentro está
el nombre de mi objetivo: Mariana Espósito. El Jefe quiere su alma, dice que se olvidará
de mis recientes deslices si se la entrego. Esto es inusual. Él no suele identificar a
personas específicas, y odio que esto va a hacer las cosas personales. Pero no estoy
aquí para cuestionar, sólo para cumplir mis asuntos.

No es como si tuviera mucha opción.
     
Estoy en ello, le dije al Jefe cuando me extendió el sobre. Como el blanco en el
arroz.

No dije la última parte. No apreciaría el humor.

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HOLAA!! Traje el primer capitulo espero les guste y porfa si lo ven comente para seguirla :D

Besos!!

Andrea

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