Hace dos años,
yo era simplemente un chico promedio de diecisiete años. Eso es
una mentira. Nunca he sido promedio. Luzco como una
estrella de cine y me muevo
como un atleta. Eso no cambió cuando estiré la pata. Es
normal sentir celos, desearme.
Es un delicioso pecado, sabe a pollo. Pero no envidies
mi éxito como coleccionista. Me
lo he ganado. Como Michael Jordan, intenté hasta que
nunca más fallé. Si hay un alma
malévola en el planeta tierra, puedo olerlo y
convertirlo. Empacar y sellar.
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El Jefe dirige el Inframundo, y soy su chico número uno.
Soy tan bueno, en
realidad, que entreno a los otros cinco coleccionistas
en cómo ser más increíbles. No
hace falta un genio para entender el juego: coleccionar
almas que estén selladas.
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Los sellos son nuestros amigos. Lo digo lentamente, porque ser condescendiente
con la gente es divertido.
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Se trata de un trabajo fácil. Tan fácil, que he estado
aburrido últimamente. Tal
vez por eso mis números han decrecido. Pero no te
preocupes. Yo me encargo. Nunca
me he encontrado con un obstáculo que no me gustara.
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De hecho, tambaleándose hacia mí vienen unos hombres con
trajes de negocios
demasiado viejos para estar tan borrachos. ¿Qué hacen en
Bourbon Street en New
Orleans de todas maneras? Siendo repugnantes, eso es lo que
hacen. Un tipo con las
orejas de tamaño Dumbo se aleja del resto y se dirige a
una chica de la mitad de su
edad. Sus brazos están balanceándose en grandes círculos
hasta que líquido amarillo
salpica su vaso.
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Qué manera de hacer tu mejor movimiento.
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La chica se voltea hacia su amiga en un obvio intento de
evadir el contacto visual
con el Tipo Ogro Borracho. Pero no importa. Gira a su
alrededor, le enseña sus cuentas
de colores, e intenta levantar su camisa. Ese es el
trato, ¿no? ¿Cuentas por senos? No
esta vez. La chica lo cachetea y se va furiosa, sus
tacones resonando por el camino
pavimentado.
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Ogro la mira mientras se va, y sus amigos aúllan de
risa. Sus ojos enrojecidos se
vuelven grandes por un segundo, y luego comienza a reír,
también.
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Se apeó bastante fácil, si lo consideramos todo. Pero
aún no hemos terminado. O
mejor aún, yo no he terminado todavía.
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Miro al tipo en la única forma que puedo. Una cálida luz
amarilla se arrastra
sobre su piel y parpadea. Casi parece como si su cuerpo
estuviera en llamas. Esta luz
es el alma, y puedo ver los rectángulos de tamaño
miniatura llamados sellos que
parcialmente se oscurecen. Los sellos vienen por ser
malos, o como me gusta decir,
apasionados. Si
pudiera traer a las personas de regreso de la muerte, las cosas que
podrían hacer. Saldría a lo grande. Pero no puedo. Y
desafortunadamente, coleccionar
deja poco tiempo para actividades de recreación, si
sabes a lo que me refiero. Así que
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simplemente marco tarjeta y hago lo que mejor sé
hacer.
Entre los pequeñísimos sellos negros, hay otros sellos. Nuestros sellos.
Los sellos
de los Coleccionistas son más grandes que los que
obtienes automáticamente cuando
pecas y por lo tanto hacen más daño. De manera que el
Jefe sepa quién ha hecho qué,
nuestros sellos son de diferentes colores, y este tipo
luce ya como un arcoiris. Ahora
tendrá uno más que añadirle a los otros. Chasqueo un
dedo, y un sello rojo candente,
de la longitud de una palma humana, se enlaza a su luz.
Él no sintió nada, pero
ciertamente lo merece. Su alma se oscurece sólo un poco
más que antes. Una vez que
su luz esté completamente cubierta, se acaba.
¡Terminado! Coleccionaremos su alma y
la llevaremos abajo. Formo un arma con mi mano.
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Otro que muerde el polvo.
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Hoy estoy interpretando mi papel en el equipo Infierno
como un peso pesado. El
juego funciona como un medidor de gas. En un lado está
el infierno, en el otro está el
cielo. Esa pequeña barra naranja va de aquí para allá
entre los dos, dependiendo de
quién tenga más almas. Los Coleccionistas son la póliza
de seguro para que el Gran
Hombre, llamado el señor de los cielos, no gane, pero
debería relajarse. Nadie tiene la
sartén por el mango. Si lo hicieran, significaría que
las puertas del cielo, o del infierno,
se abrirían de par en par en la tierra. O algún cuento
de hadas de mierda como ese.
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Después de que el Hombre Senos se va, me quedo en la
puerta del bar Cat’s
Meow, viendo a la gente hacer las mismas cosas que me
han llevado a donde estoy
ahora. Esta ciudad es uno de los puntos estándar. Ya que
hay un billón de personas y
solo seis coleccionistas, nos tenemos que concentrar en
áreas específicas, o no
llegaremos a ninguna parte. La mayoría de las personas
van al Día del Juicio, lo cual
puede o no significar la eternidad en el infierno, así
que al Jefe le gusta traerlos antes
de que pase si puede. Y New Orleans, bueno, es uno de
los lugares más fáciles para
llenar la cuota.
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Los sellos
vuelan de mis dedos con facilidad. No tengo que pensar mucho acerca
de ello, y por eso, estoy agradecido. Me gusta esta
parte de mi trabajo, los rostros sin
cara. Coleccionar almas no es nada personal. Soy un
sellador de igualdad de
oportunidades.
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Pero creo
que voy a tener que aprender. Meto mi mano en el bolsillo y froto el
inerte sobre blanco. Casi puedo sentirlo presionando
contra mi muslo, como si
estuviera vivo. Como si tuviera lengua y dientes.
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Me giro y veo a Nicolas corriendo hacia mí en una
camisa gris Armani.
—¡Peter! ¡Oh, Peter! ¡Séllame! ¡Séllame con fuerza!
—Agarra mis caderas e
impulsa las suyas a las mías—. ¡Oh, Peter! Eres tan sexy
cuando sellas almas.
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Me sacudo al
idiota-que-tengo-de-mejor-amigo y me rio. Nico baila a mí
alrededor en un círculo con una pierna alzada, y la
gente se comienza a apartar como
si estuviera mentalmente inestable. Él y yo somos los
únicos coleccionistas que nos
mantenemos visibles para los vivos. Los otros cuatro van
de incógnito. Nico termina su
baile y hace un gesto de sacudirse los hombros.
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—¿Qué demonios fue eso? —pregunto.
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—Mi nuevo movimiento —dice con la mayor naturalidad.
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Mi compañero
coleccionista es seis años mayor que yo, pero actúa como si
tuviera trece años.
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Nos conocimos
hace un par de años después de que estiró la pata y vino a bordo.
Habla tan rápido, que a veces tengo problemas
entendiéndolo. Me gusta pensar que
era el Mejor Vendedor de Carros antes de que estirara la
pata. Nico extiende sus
brazos y gesticula a su traje.
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—Oye, ¿qué
piensas de mis nuevos trapos? —La única cosa que a Nico le gustaba
más que el dinero, eran las cosas que el dinero podía
comprar.
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—¿Nada mal?
—Cubre su corazón con ofensa simulada—. Mierda. Este pedazo
de arte está en la portada de GQ. ¿Sabes qué más? George
Clooney usó este traje para
una fiesta la semana pasada.
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Nicolas corre una mano en su recién rasurada mandíbula.
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—No. No,
supongo que no lo hizo. ¿Crees que alguien más se compraría esto?
Quizás trate de conseguir algunas dulzuras esta noche.
Oh, mira esta mierda. — Él se
agacha y alza la pierna del pantalón. El brazalete de
oro envuelto alrededor de su
tobillo está decorado con pegatinas de los Pitufos—. Uno
de los otros coleccionistas
hizo esto después de que me durmiera anoche. ¿Puedes
creer el desastre? No puedo
quitarme esta porquería.
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Hago girar
mi propio pie, sintiendo mi propia cadena apretándome el tobillo. El
sistema de seguridad permite a los coleccionistas
caminar en la tierra. Nos permite
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comer, respirar y mantener una existencia normal
entre los vivos. También le permite a
l Jefe y a los otros coleccionistas saber dónde estamos
si están cerca. Algo tipo “Gran
Hermano” si me lo preguntas, pero entonces, nos dan la
opción de quitárnoslo, si
romper tu brazalete y una muerte definitiva se puede
llamar opción.
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—¿A cerca de quién estás fantaseando?
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—De nadie.
Estoy pensando acerca de estos malditos brazaletes. Desearía que
hubiera una manera de quedarse aquí sin ellos. —Nico no
se da cuenta de que sé
exactamente de dónde vienen estos brazaletes. Y no puedo
decirle. La única razón de
por qué lo sé es porque el Jefe lo explicó cuando me
entrenó para mi pendiente
ascenso. Tal vez no debería estar orgulloso de que el
diablo me diga sus secretos. Pero
lo estoy.
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—Bueno, no
hay manera. Así que supéralo, chico lindo. —Nico frota su cuello y
entrecierra los ojos contra el sol—. Al menos podemos
salir de vez en cuando del
infierno. Además, ¿por qué siquiera estás hablando de
ello? Todo el mundo sabe que
te ascenderán a Director de Almas. Entonces es la
permanencia definitiva en la tierra,
hombre. Es
como el premio gordo en el Inframundo. Hablando de premios, me siento
bien para apostar. Tengo ganas.
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—Eres un
sucio, ¿sabes eso? Simplemente asqueroso. —Nico camina de espalda
alejándose de mí, tropezando con la gente mientras se
mueve por la calle—. Eres
desagradable, que desagradable. ¡Tu mamá dijo que eras
desagradable! —Y entonces
se ha ido. Desvanecido en el aire.
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Niego con la
cabeza a su salida dramática. Me siento mal por no mencionar el
sobre. Pero sólo lo convertiría en un gran problema. Lo
saco y lo observo. Dentro está
el nombre de mi objetivo: Mariana Espósito. El Jefe quiere
su alma, dice que se olvidará
de mis recientes deslices si se la entrego. Esto es
inusual. Él no suele identificar a
personas específicas, y odio que esto va a hacer las cosas
personales. Pero no estoy
aquí para cuestionar, sólo para cumplir mis asuntos.
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No es como si tuviera mucha opción.
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Estoy en ello, le dije al Jefe cuando me extendió
el sobre. Como el blanco en el
arroz.
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No dije la última parte. No apreciaría el humor.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------- HOLAA!! Traje el primer capitulo espero les guste y porfa si lo ven comente para seguirla :D
Besos!!
Andrea |
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