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domingo, 23 de marzo de 2014

Capitulo 4 -The collector


 


Capitulo 4
la Fantasía de Lali.

Estoy observando lo que queda de mi comida, lo cual es la mayoría, cuando
Lali   se levanta de la mesa, ella recoge su bandeja, y creo que pondrá
esta basura donde pertenece. Pero tira las sobras en servilletas y las pone
en su mochila. No puedo siquiera soportar comer esta basura, y ella va a reutilizar eso
como un bocadillo de medio día.
     
Candela  para la discusión de la última noche del juego de los Knicks con Gaston y
echa un vistazo a Lali.
    
—¿Vas a ir donde creo? —Lali mordió su regordete labio inferior. Candela
asiente—. Eso es lo que pensé.

Golpeo la cadera de Lali con mi hombro, y ella mira hacia mí, sobresaltada.
     
—¿A dónde vas? —Lali toma un respiro pero no dice nada—. Vamos.
Escúpelo.
      
Gaston  me dispara una mirada de peligro, y estoy preguntándome que van hacer él
y sus cincuenta-kilos-de-si-mismo con mi actitud. Esta puede ser mi asignación, pero
eso no significa que tengo que estar entusiasmado por ello. En realidad, es
probablemente mejor que no lo esté.

—Iba a detenerme por la sala de periodismo — dice Lali tan suavemente que
levanto mi cabeza para oírla. Odio los murmullos. He tenido suficiente con Gaston y su ya
siempre presente murmullo. No necesitamos dos personas débiles en esta mesa.

—Habla fuerte Lali —digo—. Si tienes algo que decir, dilo en voz alta.
      
Gaston resopla entre dientes. Me encuentro con su mirada y alzo mis cejas. Él
sostiene mi mirada por un momento más largo que lo que espere que lo haría, luego
baja la mirada. Eso es lo que creí.

Lali baja la barbilla y dice fuerte:

—Voy al salón de periodismo para ver la transmisión en vivo. —Asiente. —Sí.
Le sonrío y me paro de la mesa.

—Bien, vamos rápido.

—¿Quieres venir? — pregunta, sus ojos redondos y vulnerables.
     
—Seguro, ¿por qué no? ¿Qué más tengo que hacer? —Además de sellar tu alma y
arrastrarte al infierno.
    
—¡Grandioso! —Lali les da a sus amigos una mirada de ¡ODM! ¡Él viene
conmigo! y mira de vuelta en mi dirección—. Esta al otro lado de los edificios del
gimnasio. Podemos… caminar desde aquí.

¿En lugar de tomar un tren?
       
La gente nos ve a Lali y a mi entretejer nuestro camino a través de las largas
mesas. Cabezas se mueven juntas, y los susurros son exagerados. Un grupo de chicas
ríe, y una me saluda con gusto. Estaré de vuelta con ella después. Tengo que colectar el
alma de Lali, pero eso no significa que obtendré un boleto gratis para salir de mis
deberes normales. Si pudiera finalizar este trabajo y sellar una tonelada de almas
mientras estoy en ello, esa promoción obviamente será mía.
    
Justo cuando estábamos por dejar la cafetería, veo a un chico agitar un sobre
naranja alrededor como un boleto de lotería ganador. Tres chicos cerca de él miran
por encima de su hombro mientras el lee lo que fuera que estuviera dentro. Miro
alrededor y observo más sobres naranjas en manos vertiginosas y codiciosas.
     
De repente quiero uno de esos sobres naranjas tanto que me hace sentir
enfermo.

Cuando estaba vivo, nunca había quedado fuera de algo. De hecho, podía haber
sido el que repartía esos malditos sobres. Se siente raro estar fuera. Eche para atrás
mis hombros. Pero a quién le importa, ¿cierto? Si quería, podía tener esta escuela en
cuestión de días.
     
El eco del chirrido de zapatos y los golpes de balones me dejan saber que
estábamos cerca del gimnasio. Me pregunto si Candela y Gaston nunca paran de hablar
de basquetbol el tiempo suficiente para jugarlo. Escuchando el repetitivo sonido de
balones fuera del aro me hizo querer abandonar a Lali    y unirme al juego. A
diferencia de esos payasos, yo no golpeo nada que no sea la red.
     
Lali se detiene en frente de lo que supongo es el salón de periodismo Se para
fuera de la entrada, sin ir más lejos. Lo que sea que quisiera hacer, lo quería hacer
desde aquí. En el lado izquierdo de la sala, había una gran mesa gris con tres taburetes
metidos debajo. En el otro está una enorme cámara negra y un soporte que mantiene
cartas de referencia.
      
Veo a una chica pavoneándose en el taburete del centro. Ella sostiene una pila de
papeles y articula silenciosamente las palabras que está leyendo. Cuando lo hace, los
deja sobre la mesa y mira alrededor de la sala. Mi espalda se pone rígida cuando su
mirada se encuentra con la mía.
    
La chica tiene enormes ojos cafés claros, piel algo bronceada, y un largo cabello claro. Es
como un recipiente de caramelos, y me gustaría probar cada parte de ella. Y apuesto
colgar mi cabeza si ella no está construida como una supermodelo de Playboy.
       
—Esa es Maria— dice Lali como si yo hubiera atropellado a su perro—. Es
la jefa del club de periodismo. Y más o menos de todos los demás. —Ve mi cara de
cerca y continúa:

—Puedo presentarte.
      
—Uh-huh. —Es todo lo que controlo porque no puedo parar de ver a Maria

mordisquear su labio y sonreírme. Dos chicos que llevan sudaderas rojas de fútbol
pasan a Lali y a mí y se sientan a ambos lados de la Chica de Ensueño. Un segundo
después, dos estudiantes más caminan dentro de la habitación y se sientan cerca de la
cámara. Un chico tan alto como una lata de refresco sube a una corta plataforma y
juega con la cámara. El asiente a la pecosa cara de la chica parada cerca, quien cuenta
de cinco hacia abajo, y la sala queda en silencio.
      
—¡Hola! Soy Maria del cerro, y este es Weeken Play Plan. Conmigo, tengo a 
Vico D'alessandro y a Stefano De Gregorio de nuestro equipo de fútbol de Centennial. —Maria hace un adorable hurra-hurra con su brazo, y caigo de nuevo en la lujuria.

Miro a Lali para asegurarme de que aún está ahí y luego miro de vuelta a
Maria.

Pero luego me detengo.
     
Mis ojos lentamente regresan a Lali. Su cara… cobra vida. Ojos. Oídos. Boca.
Están completamente abiertos y alerta. Incluso su cabeza tiene una inclinación de
ensueño. ¿Tal vez le gusta unos de los atletas? Pero no, sus ojos están pegados en la
misma cosa que los míos, Maria.

—¿Qué estás mirando? —susurro.

Los ojos de Lali nunca dejaron su objetivo.

—Esto, —susurra de vuelta—. Ella.

—¿Tienes algo por las chicas? —pregunto.

Lali rueda los ojos y sonríe.
     
—No. Es que… todo sobre estar frente a la cámara y ser tan buena en ello.
Algunas veces incluso realizan estas cosas en vivo, y aun ella lo hace todo
perfectamente.
      
—Sólo está leyendo las tarjetas de indicación. —Señalo la tarjeta de apoyo como
si no fuera obvio.
     
—Lo dices como si no fuera gran cosa. —El rostro de Lali cae, y me recuerdo
para que estoy aquí.

La codeo.
       
—¿Entonces por qué no te unes al club? Quizá puedas estar en la cámara alguna
vez. —Lali sacude su cabeza pero no dice nada—. ¿Por qué no?
       
—No es que tenga un problema hablando a la gente. —Sí, deduje eso hace
mucho—. Pero no puedo estar en la cámara en frente de toda la escuela y ser como
ella. —Lali señaló a Maria y su brillante cabello y resplandeciente sonrisa—. Es
tan… cautivante.
     
—Por favor. Solo está coqueteando con la cámara. Tú sabes cómo coquetear,
¿verdad? —Por supuesto que no sabía.

—Bueno si —dice—. Todos saben cómo flirtear.

Dudo que tenga alguna pista de cómo atraer a un chico. Incluso si sabía, no
tendría ni idea de qué hacer con él. De repente tuve el pensamiento de Lali
intentando agarrar a un pez mientras se escurre entre sus manos.
     
La chica pecosa anuncia que acabaron de grabar, y la bella detrás de la mesa se
levanta y pasea hacia mí. Me detuve de empujar a Lali  fuera del camino.

—Hola —aúlla la chica—. Soy Maria.

Intente parecer desinteresado.

—Peter
.
—¿Nuevo aquí? —pregunta.

—Sep —digo, apenas mirándola. Desinteresadamente. Siempre funciona.
      
—Tú querrás esto. —Me tiende un glorioso sobre naranja. ¡Pow! —Es una
invitación a mi fiesta el sábado en la noche. Date una oportunidad de conocer
personas.
      
—Veremos —digo. Maria da una sonrisa que dice que ella sabe que voy a ir. Y
tiene razón. Porque esta fiesta servirá para dos cosas: me dará la oportunidad para
corromper a Lali y destrozar a Maria. Mamá Caramelo está caminando ya lejos
cuando hablo.
      
—Hey, ¿dijiste que era “Maria”? —Ella asiente—. Bueno, esta es Lali. Quiere
estar en tu pequeño club. —Alzo mi mano hacia la sala de periodismo detrás de
nosotros.

Maria miró a Lali, luego a mí.

—No creo eso.

Lali golpea mi brazo.
    
—Peter, no tengo que estar en el club. Ellos probablemente ya tienen suficientes
miembros. Está bien.

—Ves —dice Maria—. Está bien.
     
Mi sangre hierve. Si hay una cosa que me enoja, es el excluir a la gente. Maria
comienza a caminar lejos, pero agarro su muñeca

—Excepto que no lo está, en realidad. Lali quiere estar en el club, así que
vamos a meterla ahí, ¿verdad? —Maria estrecha los ojos—. Además, si ella está aquí
todo el tiempo, yo estaré aquí todo el tiempo.
     
Ella piensa acerca de esto por un segundo y decide que aún tiene una
oportunidad de que tengamos algo. Probablemente está pensando cuan bien luciría
en su brazo. Sería al revés, pero lo que sea.
    
—Bien. —Maria  estudia el rostro de Lali—. Pero no puedes estar en la
cámara. De ninguna manera.
     
—¡Eso es grandioso! Gracias. —Las mejillas de Lali enrojecen. Incluso
aunque ella le agradeció a Maria, parece que hay una emoción más profunda
arremolinándose en la superficie de sus ojos.

Maria pone una uña rosa en mi pecho.

—Te veo en mi fiesta.
     
No me gusta la forma en que Maria trata a Lali, como si ella fuera un baño
portátil, pero necesito conservar mi invitación.

—Nos vemos.

Tan pronto como Maria sale de nuestro alcance auditivo, Lali se ilumina.
   
—Oh, Dios mío. Eres asombroso. ¡Eso fue tan asombroso! Tú básicamente
empujaste a Maria hacerlo.

Los ojos de Lali están tan grandes y animados que no puedo dejar de reír.
      
—No es gran cosa —digo. Esto podía volverse realmente bueno. Lali
necesitaba a alguien que la hiciera resaltar en esta escuela, y sus amigos ciertamente
no están en una posición social para hacerlo. Si piensa que tengo las mejores
intenciones en el corazón, confiará en mí. Y esa confianza será el perfecto trampolín
en el sendero a la corrupción. Como para probarme esta teoría, le digo a Lali —:
Hey, hagamos algo divertido.

Lalisonríe radiantemente. —¿Si? ¿Cómo qué?

—Vamos a salir de aquí.

Ella toma un pequeño paso hacia atrás como si yo fuera explosivo.
   
—Tenemos que ir a clase, sin embargo. La campana va a sonar en cualquier
momento.

—Vamos Lali. Iremos a algún lugar divertido. ¿Nunca has querido ser un
poco rebelde? —Puedo decir que la respuesta es no. Necesito conseguir que salte las
clases. Necesito esta pequeña victoria sobre el Sr. Piadoso, o podría llamar a esta una
tarea sin esperanza ahora—. Mira, esta es mi primera semana en Peachville, y mi
primer día en Centennial. Es algo abrumador. ¿Es tan malo que solo quiera gastar algo
de tiempo solo contigo?
      
En mi vida entera, nunca había visto a alguien sonreír de la manera en que
Lali me sonrió justo ahora. Y por un momento, en realidad me siento culpable.
Pero luego ella abre la boca y dice:

—Está bien, hagámoslo.

Y solo así como así, la culpa se ha ido.
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Aca esta el capitulo 4, Subi algo tardecito pero como dicen por ahí mejor tarde que nunca...Espero les guste el capitulo... Mmm comente jajaja

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