|
las
7:45 a.m., salgo del hotel Wink y me dirijo a casa de Lali. Después
de
una noche de sueño y consumo frívolo, me siento como yo mismo otra
vez.
Como el loco Peter Lanzani, el mejor maldito coleccionista en el
planeta Tierra.
|
|
Voy a
coleccionar el alma de Lali. No voy a sentirme mal por hacerlo. Es mi
trabajo. No es nada personal.
|
|
Esta mañana,
estoy disfrutando de las ventajas de trabajar en el mundo terrenal.
Presiono mi pie en el acelerador y mi Escalade 4 roja manzana acaramelada gruñe. Mi
nueva niña tiene cuero negro, un potente equipo de
sonido y llantas de gran tamaño.
Match.com5 no podría haber creado una pareja más feliz.
|
|
Fuera de la
casa de Lali, toco bocina una vez y espero. Quiero ver su cara
cuando salga por la puerta. Le va a gustar este viaje
tanto como a mí.
Sólo los amantes del rojo pueden apreciar realmente esta
belleza.
|
|
Mientras
estoy mirando la puerta, siento algo fuera de mi ventana. Echo un
vistazo a mi izquierda, pero no hay nada. Al menos eso
es lo que dicen mis ojos. Pero
|
|
puedo sentir al coleccionista mirándome a través de su
sombra. Observando y
esperando que meta la pata con esta asignación.
|
|
Un sonido de
toqueteo a mi derecha envía un escalofrío por mi columna
vertebral. Lali está sonriendo a través de la
ventanilla del copiloto. Su mochila
cuelga sobre sus hombros y está vestida con vaqueros
oscuros y una camiseta teñida.
¿Hippie? ¿En serio?
|
|
Abre la puerta y su mirada lanza dardos alrededor,
inspeccionando todo.
|
|
—Tienes que estar bromeando.
|
|
—Te lo digo, no lo estoy.
|
|
—¡Es tan
impresionante! —dice a través de la mano sobre su boca—. ¿De dónde
la sacaste?
|
|
—Es mía.
Mamá dijo que la compraría para mí sí me mudaba a Alabama
pacíficamente. —Muevo mi mano por el interior—. Elegí la
paz.
|
|
—Yo también
me quedaría con la paz. —Se mete en el asiento del copiloto, y
lanza su bolso en la parte posterior—. Pongámosle un
nombre.
|
|
—¿Un nombre a mi auto? No.
|
|
—¡Sí! Oh,
déjame hacerlo a mí. ¿Qué hay de Elizabeth Taylor? Era llamativa y se
veía bien en rojo.
|
|
—¿Quieres llamar a mi auto Elizabeth Taylor?
|
|
—No quiero. Lo hice. Ya está hecho.
|
|
Tomo una larga respiración.
|
|
—¿Puedes decirme a dónde tiene que ir Liz?
|
|
Aplaude y me
dice hacia dónde nos dirigimos. Coloco la dirección en el sistema
de navegación y veinticinco minutos más tarde estamos
estacionados en un suburbio.
Estaba seguro que una ciudad con el nombre de Peachville no
podía tener una parte
peligrosa, pero estaba equivocado.
|
|
Casas
decrépitas se alinean en las calles, con apenas un pie de distancia entre
ellas. Cercas con cadenas encierran metros de tierra
infestadas de maleza y barras de
|
—¿Tienes deseos de morir?
|
|
—Confía en
mí, ¿de acuerdo? —Emite un sonido, aunque es demasiado pronto
para cantar.
|
|
Sale del auto
y le hace señas a un autobús escolar amarillo aparcado cerca de una
acera desmoronada. La gente comienza a salir del autobús
y se dirigen hacia ella.
Llevan cubos de pintura, macetas, césped, y un montón de
herramientas que usan los
asesinos.
|
|
—Lali,
¿puedes por favor darme una pista? —pregunto, saliendo y estirando
las piernas.
|
|
Abre la
puerta de atrás, agarra su mochila y saca dos camisetas de manga larga.
Atrapo la que vuela hacia mí y leo el brillante y odioso
logotipo: “Manos que dan una
Mano”.
|
|
—¿Qué quiere
decir esto? —pregunto. Y enseguida caigo—. Oh, no. Uh, uh. No,
no hago trabajos manuales. Y de seguro no lo hago un
sábado a las ocho de la mañana
sin un café.
|
|
—Manos que
dan una mano es una organización benéfica —dice—. Hago esto
todos los sábados por la mañana. Es muy divertido. Ya lo
verás.
|
|
No va a ser divertido. Y no voy a ver.
|
|
Noto a Gaston y a Candela caminando hacia nosotros con palas. Los ojos de Gaston
se entrecierran cuando me ve. Candela le aprieta el
brazo como para calmarlo y me
dice:
|
|
—Ella también te tiene, ¿eh?
|
|
—Al parecer.
—Tomo la pala de Candela y me giro hacia Lali —. Entonces,
¿qué estamos haciendo, y por cuánto tiempo?
|
|
Saca las manos por la camiseta de manga
larga de “Manos que dan una Mano”
que se ha puesto encima de su vergonzosa camiseta
teñida.
|
|
—Algunas
personas en esta calle quieren mejorar la apariencia de sus hogares. Y
estamos aquí para ayudarlas a hacerlo. —Apunta hacia una
casa minúscula con
pintura azul descascarada—. Para esa, nos hemos puesto
de acuerdo en quitar la
pintura del patio delantero y pintarlo. —Asiente con la
cabeza hacia una casa justo a
|
|
flores, ese tipo de cosas. Hay cinco casas en total y
trabajaremos en equipos para que
todo quede hecho. Estarás conmigo, Cande y Gas.
Arreglaremos esta casa.
|
|
Lali cojea hacia la casa con el jardín difunto. Me paso las manos por el cabello
y siento la necesidad de arrancar un puñado. Me pongo la
camiseta que anuncia que
soy un tonto y voy detrás de ella, arrastrando la pala
por el pavimento.
|
|
Mientras los
Tres Chiflados actúan como tontos, yo trabajo en silencio. No estoy
seguro cómo esto les resulta divertido, y no estoy
seguro de cómo permití que esto
sucediera. Lali y yo deberíamos estar haciendo cosas
terribles, selladoras de almas.
En cambio, de alguna manera me involucró en el voluntariado. La
palabra tiene un
sabor amargo, y mataría por una cerveza para bajarlo.
Sin embargo, por mucho que
desprecio esto, hay una parte de mí que admira la
repentina actitud de Lali de
hacerse cargo. Si pudiera aprender a utilizar esa misma
confianza en la escuela, podría
no ser una marginada.
|
|
Por otra parte, su confianza me hace hacer algo que no quiero
hacer.
|
|
Atoro la pala en la tierra y limpio el sudor de mi
frente.
|
|
—¿Por qué
hacen esto, chicos? —Dejan de hacer lo que están haciendo y me
miran, pero nadie dice nada—. Cualquier respuesta es
aceptada.
|
|
Lali da
unos pasos hacia mí. Sabe que no estoy feliz. ¿Y por qué habría de
estarlo? Me engañó haciéndome desperdiciar mi mañana de
sábado para ayudar a
personas demasiado perezosas para ayudarse a sí mismas.
|
|
—Peter… —Mira
por encima de su hombro a Gaston y Candela. La pareja
pretende inspeccionar un montículo de hormigas-de-fuego,
pero sé que están
escuchando—. Nos gusta hacer esto. Estas personas
necesitan nuestra ayuda. Y eso me
hace sentir bien. ¿No te hace sentir bien a ti?
|
|
—No, no —le
respondo con sinceridad. Señalo con mi pulgar hacia la casa—.
¿Por qué la persona que vive en esta casa no mueve su
trasero y hace esto por sí
mismo?
|
|
Sus cejas se elevan frunciéndose.
|
|
—Porque la
persona que vive en esa casa tiene ochenta y ocho años y está
|
|
Genial. Ahora soy el bastardo. Tengo que tener más
cuidado si voy a querer traer
a esta chica a la fiesta de esta noche. Le daré el día,
pero esta noche... esta noche me
toca a mí.
|
|
Relajo los músculos de mi rostro y pecho.
|
|
—Supongo que
esto es bueno. Ayudar a personas que no pueden hacer las cosas
por sí mismos.
|
|
—Pero ellos
hacen cosas por sí mismos. ¡Lo hacen! —Su boca se eleva en una
sonrisa—. Mira, nosotros nos llamamos Manos que dan una
Mano porque la gente a la
que ayudamos acepta ayudar a otros. Por ejemplo, la
señora a la que ayudamos hoy
acordó trabajar como voluntaria en la línea de suicidio
desde su casa. Se convierte en
un gran sistema de gente ayudándose entre sí.
|
|
Algo se revuelve en mi estómago.
|
|
—Lali, ¿quién inició esta organización?
|
|
Arrastra los pies y sacude la suciedad de sus manos.
|
|
—Uh, todos lo hicimos.
|
|
—Lo que sea,
Lali , tú la comenzaste —grita Candela y luego vuelve a
pretender estar inspeccionando las hormigas.
|
|
—¿Es cierto?
—pregunto. Esto no es bueno. En lo profundo de mi mente, me
pregunto si esta es la razón por la que el Jefe la
quiere. Pero es una pequeña
operación. Esto no haría una pérdida en sus números.
|
|
—Supongo.
—Empuja sus gafas por encima de su nariz y tira de su ondulado
pelo Castaño recogiéndolo en una coleta. Está inquieta y
no estoy seguro por qué—.
Nosotros comenzamos este… eh, empecé esto porque había
tanta gente por allí siendo
ayudada que quería devolver el favor.
|
|
Ella y yo
tenemos visiones del mundo muy diferentes. Creo que la mayoría de las
personas que reciben ayuda no tienen ningún deseo de
hacer algo por alguien más.
|
|
Retuerce sus manos, y sé que hay algo más que no está
diciendo.
|
|
Sus ojos encuentran los míos y sé que esta era la
pregunta que no quería
responder.
|
|
—Todo
comenzó con un hogar de acogida, un lugar para los niños menores bajo
la tutela del estado. —Mira a Gaston y Candela, luego a
mí—. Yo estaba, eh... fui uno de
esos niños. Mis padres murieron en un incendio cuando
tenía doce. —Hace una pausa,
pero me quedo tranquilo y la dejo terminar—. Fui la
única que logró salir de la casa.
Dado que no tengo ningún pariente vivo, fui a vivir a la
casa hogar. —Señala su cadera
y trata de sonreír—. Mi manera de caminar es un recuerdo
de lo que pasó esa noche.
|
|
—Así que, ¿tu abuela...? —le pregunto amablemente.
|
|
—No es mi
abuela. Ella me adoptó hace tres años. Una vez le dije que era como la
abuela que nunca conocí. Le encantó tanto que
simplemente comencé a llamarla así.
Creo que ayuda a evitar las preguntas de la gente que
conocemos
|
|
—¿Entonces esta organización que comenzaste, te ayuda?
|
|
—Sí, creo
que sí. Cuando estaba en el hogar, había tantas personas maravillosas
que me ayudaron a recuperar. La mayoría de ellos eran
voluntarios. Eso me hizo
sentir agradecida, pero también en deuda. Pregunté y un
montón de otros chicos
pensaban lo mismo, por lo que decidimos hacer algo por
los demás.
|
|
—Empezamos a
ocupar nuestras horas libres haciendo cosas para gente que
vivía cerca. Lo único que pedíamos era que las personas
que recibieran ayuda
acordaran ayudar a alguien más. —Señaló con las manos
hacia los voluntarios de
hoy—. Y ahora, tres años después, más de dos mil
personas han recibido ayuda o
ayudaron a alguien más.
|
|
¿Dos mil?
¿Dos mil? ¿Y si sigue haciendo esto? Nunca acumulará suficientes
sellos para ser coleccionada. Es más, cada segundo que
estas personas gastan
ayudando a alguien, están descuidando el importante
asunto de coleccionar nuevos
sellos por sí mismos.
|
|
Aun así, me
siento aliviado. Por un momento, pensé que esta podría ser la razón
por la que el Jefe quiere a Lali. Y mientras que dos
mil es un montón de gente
brillante y feliz, no es suficiente para causar graves
daños. Lo que me lleva de nuevo a
mi pregunta original: ¿Por qué ella?
|
|
Lali toma una caja de tulipanes amarillos y pega la
lengua a su mejilla.
|
|
—Me alegro que me lo dijeras. —Aprieto su mano y luego
recojo mi pala y la sigo
de vuelta al jardín que hemos creado.
|
|
Durante las
siguientes dos horas, no me quejo cuando baja la temperatura. O
cuando Gaston murmura. O cuando Candela habla de
películas viejas en blanco y
negro. Lo único que puedo hacer es retirar la maleza.
Son interminables, y por eso,
estoy agradecido. Porque mantiene fuera de mi mente la
imagen de Lali saliendo
de su casa en llamas mientras sus padres están en el
interior… muriendo.
|
|
Me pregunto
si lloró cuando todo sucedió. Si gritó tan fuerte que sonaba como
alguien completamente diferente. Envuelvo mi mano
alrededor de una maleza y la
arranco del suelo. Luego lo hago otra vez. Y otra vez. A
esto lo puedo controlar. Pero a
los pensamientos que laten en mi cabeza, no.
|
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Aloooo!!!! Chicas aca les dejo el capitulo 7 lamento no subir ayer pero tenias UNAS TAREONASS!!! Me gaste toda la noche y la mañana... Y hay 104 visitas en el blog me siento algo alegre por eso y vamos por mas!!
Tenga un lindo dia mañana.
Besos.
Andrea

No hay comentarios.:
Publicar un comentario