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Capitulo 12
Las Escondidas
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—Este juego es como las escondidas, pero con un pequeño
giro sucio. —Mueve
su oscuro cabello sobre los hombros y continúa—. Chicos,
ustedes se colocan cerca de
las escaleras de cubierta. Y las chicas, cuando los
chicos comienzan a contar, vamos a
correr hacia el bosque y escondernos.
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Un tipo que
es demasiado pequeño para ser categorizado como hombre le
pregunta—: ¿Qué obtenemos si nos encontramos con
ustedes?
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—Exactamente
—dice ella—. Ese es el giro. Si encuentran una chica, tienen que
traerla de vuelta a la cubierta y besarla.
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Los chicos
aplauden su aprobación, y miro a Lali. Esto no es exactamente lo
que tenía en mente, pero tal vez será bueno. Tal vez
ella y un chico conecten. Por como
se ve la cosa, no hay una gran cantidad de chicos que
sean una buena influencia aquí.
El chico-juguete adecuado puede empujarla a pecar y
hacer mi trabajo más fácil.
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Maria levanta su mano para conseguir que los chicos se
callen.
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—El juego se
termina al cabo de diez minutos. Si hay más chicas en la cubierta
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Las chicas y chicos empiezan a separarse. Las chicas se
dirigen hacia el bosque,
listas para correr, y los chicos permanecen cerca de las
escaleras.
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—De acuerdo,
perdedores —se burla Maria—. Dense la vuelta y cuenten hasta
cincuenta para que podamos patearles el culo.
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Justo antes
de que me diera la vuelta, le robo una última mirada a Lali. Está
preparándose para correr como si esto fuera la maldita
Maratón de Boston. La sonrisa
en su rostro barre de oreja a oreja. Por alguna estúpida
razón, me hace estar
emocionado por jugar el tonto juego de Maria. Estoy a
punto de entrar en el modo de
contar cuando atrapo a Maria mirándome. Guiña un ojo y
hace gestos con la boca
diciendo encuéntrame.
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Puede ser. No es la peor idea que he escuchado.
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Me doy la
vuelta y escucho mientras algún idiota cuenta y las chicas corren por
el bosque como una manada de perros salvajes. Cuando finalmente llega a
cincuenta, me doy la vuelta y veo como treinta chicos
corren con la entrepierna
primero hacia el bosque.
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¿Yo? Estoy tomándolo con calma. No hay nada ahí fuera
que me importe.
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Un minuto
más tarde, escucho el eco del primer chillido de una chica a través de
los árboles. Pasos caen cerca, y veo un chico
arrastrando una chica hacia la cubierta.
Cuando llega al claro, le voltea sobre su hombro y sube
corriendo las escaleras.
Entonces él presiona sus labios contra ella. O le come
la cara. No puedo decir desde
aquí.
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Todo esto
tiene un barbárico fulgor de hombre de las cavernas, pero admito que
es bastante entretenido para ver.
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Me apoyo
contra un árbol a medida que más y más chicas son sacadas de los
bosques. Maria está esperando por mí, no hay duda, así
que no hay necesidad de
apresurarse. En algún lugar cerca de la cubierta, el
líder cavernícola grita—: Cinco
minutos.
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Hojas crujen
bajo mis zapatillas rojas mientras me preparo para reclamar mi
premio. Me pregunto si Maria me dejaría arrastrarla de
regreso por el cabello. Es una
idea tentadora.
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No doy diez
pasos antes de ver a Maria siendo retirada hacia el claro por un chico rubio.
Ella me descubre y ofrece unos rayos amistosos de
muerte.
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Igual para ti, nena.
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Oh, bueno. El
juego se terminó para mí, pero estoy curioso sobre cómo lo hizo
Lali. O con quién se besó.
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Cuando llego
al claro, escaneo la cubierta. No veo a Lali en ningún lugar. Tal
vez todavía se está escondiendo.
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Es una chica
inteligente. No me pondría delante de ella como uno de los
campeones reinantes.
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Entonces me congelo. Algo horrible se me ocurre.
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—Maria—pregunto—. ¿Cuánto tiempo queda?
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Ella se ríe, pero no llega a los ojos.
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—Oh, no lo sé. Tres minutos más o menos.
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Miro
alrededor y veo que ninguno de los chicos está saliendo del bosque. O
entrando a él.
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Oh, mierda.
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—Todavía hay
chicas por ahí. —Puedo escuchar los ruegos de mi voz, y me dan
ganas de matar algo. Cualquier cosa.
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—Ninguna que valga la pena ser encontrada —grita
alguien.
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Todo el mundo
se ríe ante el comentario de Gilipollas, pero en lugar de romperle
la mandíbula, corro.
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Estoy a punto
de chocar en el bosque cuando Maria grita—: Dos minutos,
cariño.
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Ramas golpean
mi cara y se enganchan a mi camisa de Boss, pero no me importa.
Lali no puede ser la única chica que queda.
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—¡LALI!
—grito—. ¿Dónde estás? —Si no puedo encontrarla a tiempo, quiero
que por lo menos sepa que alguien la estaba buscando—.
¡Te voy a encontrar! —Trato
de sonar como si nos estuviéramos divirtiendo, pero sé
que no está funcionando.
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Busco detrás
de los árboles y cavo a través de arbustos, pero no la encuentro por
ninguna parte. Entonces escucho un sonido que me hace
quedar sin aliento.
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Detrás de mí,
veo a Lali hecha un ovillo. Se apoya contra un árbol enorme, y
sus brazos están envueltos alrededor de sus rodillas. Puedo lidiar con esto, pienso.
Pero entonces levanta la cabeza... y su cara es mi
perdición.
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Detrás de
sus gafas, sus ojos están hinchados y rojos, y tan llenos de dolor que
me temo que en realidad pueda asesinar a alguien. Que
vaya a acabar con la vida de
alguien.
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Sus labios se separan y sólo dice:
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—Todos me vieron. Pero siguieron caminando.
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Empieza a
llorar otra vez, y no pienso, sólo me muevo. Arrastro a Lali en mis
brazos, y la llevo hacia el claro. Apoya la cabeza en mi
pecho, y sé que voy a rasgar la
garganta de alguien si dicen una sola palabra.
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Un silencio
cae sobre la multitud mientras aparezco con ella en mis brazos.
Empiezo a subir las escaleras, todavía con ella, cuando
escucho a Lali murmurar
algo.
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—No —dice en voz baja. Intento aferrarme a ella, pero se
aleja de mí.
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—No —dice,
más fuerte—. Bájame. ¡Bájame! —Sorprendido, la coloco sobre sus
pies. Tira de su vestido y sube el resto de las
escaleras, con la barbilla en alto. Subo
detrás de ella, preguntándome qué está pasando. Lali se endereza y se acerca a
Maria. —Sabías que eso pasaría.
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Maria sonríe.
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—¿Les dijiste que me dejaran ahí fuera? —continúa Lali.
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Maria actúa ofendida.
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—Yo nunca
haría eso —dice, sacudiendo la cabeza. —Lo hicieron por su cuenta.
Tan idiotas, ¿me equivoco?
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Lali se
estremece. Tal vez Maria no les pidió a los chicos que la abandonaran,
pero también sé que eso sólo lo hace peor. Deslizo la
puerta de vidrio de la casa de
Maria. Nos vamos a casa. Estoy llevando a Lali a
casa.
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Estamos casi
en el interior cuando oigo a Maria soltar una risita. Me doy la
vuelta. Estoy demasiado listo para una pelea como para
ignorar el sonido.
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—¿Tienes algo que decir?
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Lali toca mi brazo para tratar de calmarme, pero no
funciona.
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—No, nada
—dice Mariaa través de la risa—. Simplemente me di cuenta de que
incluso tú no querías besarla.
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Cruzo la cubierta en tres pasos y estoy a dos
centímetros de su cara.
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—Yo de ti cuidaría lo que sale de esa gorda boca tuya.
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Maria se inclina aún más y baja la voz.
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—Voy a decir
y hacer lo que quiera, idiota. Y otra cosa, mejor cuidas tu camino
en Centennial, porque podría destruirte a ti y a tu
novia con cara de perro.
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Echo la
cabeza hacia atrás y me río mucho y duro. Entonces me inclino y le
susurro al oído:
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—No sabes con quién estás jodiendo, princesa. Nadie hace
tanto mal como yo.
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No es un tiernoo el!!!! :3 Es tan aosjmalkmaskfma Para que aprenda la estupida de maria pobre lali no?? Lamento las subidas tarde pero solo a esta hora puedo subir.. nos leemos mañana... tengan un lindo jueves
Pds: No le presten atencion a las palabras de la foto.
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