Antes de comenzar con el capitulo quiero expresar lo ORGULLOSA que me siento de lali esposito esta noche, la rompió en el escenario, agradezco al canal de el trece que pudo transmitir el show por Internet permitiendo que las lalitas de otros países como yo, ver el show de lali, Mi parte favorita?? TODO NO HUBO NINGÚN MOMENTO QUE NO ME GUSTARA!... Llore mucho.. Solo quería decir eso, Mas cuando canto las canciones de mar, porque? Porque me hizo pensar todo lo que a logrado, como empezó y como esta ahora... brillando en lo mas alto... Osea que ella recuerde a mar es hermoso
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Pre-fiesta
Toda la cara de Gaston se abre como la boca de un león. La repasa
con la
mirada, los pantalones ajustados, las ondas rubias sueltas.
Y claro, su piel.
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Lali lo ve e inmediatamente sonríe. No hay reserva sobre eso; alrededor de él
está cómoda.
—¡Oye! —Gira en un círculo para Gaston—. ¿Qué te parece?
No dice nada, pero cruza la habitación para pararse enfrente de ella.
—Luces diferente —dice suavemente, como si su comentario fuera solo para sus
oídos.
Su rostro hace una mueca, y juguetea con el collar dorado cayendo en su pecho.
—No de una mala manera —rápidamente agrega—. Pero definitivamente
diferente. En una gran manera.
—La gente de maquillaje hizo un trabajo asombroso —Lali se aleja de Gaston,
pero gira detrás de ella, orbitando el cuerpo de ella con el suyo.
—No sólo es eso —La alcanza y toma su cara en sus manos. Sus pulgares se
levantan para trazar la línea de su mandíbula. —Tu piel —dice—, es perfecta. —Los
ojos de Gaston destellan en mi dirección. No dura mucho, pero lo suficiente para
ponerme incómodo. ¿Por qué me está viendo? Podría posiblemente saber que algo
pasa.
Lo que realmente estoy pensando, sin embargo, es que él necesita retroceder.
Gaston es un buen tipo, y es sincero, lo cual es admirable, pero Lali es mi asignación,
y si no es cuidadoso, le dejaré saber eso en términos inciertos.
Candela aparece desde el baño, sus brazos llenos con botellas miniaturas y
tubos de maquillaje.
—¿Qué está pasando aquí afuera? ¿Por qué todos están callados? —Ella se
mueve para pararse al lado de ellos. Esta vez, realmente estudia el rostro de Lali.
—Bueno, ¿Qué estás haciendo a mis espaldas? ¿Por qué luces más caliente cada vez
que te veo? ¿Y qué onda con tu piel? Es suave como el trasero de un bebé.
—Hice un tratamiento que los estilistas recomendaron —respondió. La boca de
Candela como que va a demandar el mismo tratamiento, pero Lali la corta. —
Aunque duele demasiado.
—¿De verdad? —pregunta Candela.
Gaston retrocede un pequeño paso, como si su dolor fabricado de alguna forma lo
pudiera herir también.
Lali asiente.
—Eso fue lo peor. Ellos dijeron que esperara que doliera, pero no tenía idea que
sería intenso.
—¿Todavía te duele? —pregunta Candela.
Lali se encoge como si picara con solo pensar sobre eso.
Reprimo una carcajada. Mi asignación está mejorando con toda esta cosa de
mentir. Aunque, mejor termino con esto antes de que se hagan más preguntas.
—¿Por qué no vamos a mi habitación y hacemos una pre-fiesta por un rato?
Agarro la cintura de Candela y la guio hacia la puerta. Ella mira sobre su
hombro a Lali todo el camino.
—Tal vez podría manejarlo —murmura Candela.
—No, no podrías —le disparo de regreso.
Gaston y Lali nos siguen a mi habitación, donde la radio todavía está resonando
música vamos a joder la fiesta.
Candela olvida todo sobre la nueva y perfecta piel Lali en el segundo que ve
el champagne. Corre hacia el carrito y saca la botella.
—¿Cómo conseguiste esto? —Sus ojos aterrizaron en mí, una mezcla entre
excitación y miedo revuelto detrás de sus irises oscuros.
Le quito la botella y sirvo una copa.
—Hice una llamada y la ordené.
—¿Y ellos no te pidieron la tarjeta de identificación? ¿O sí? ¿Tienes una falsa o
algo?
—No tengo una tarjeta de identificación falsa. —Le tiendo la copa de champagne.
Ella mira el cristal brillante como que es ácido para batería, entonces rápidamente
cambia de opinión y lo arrebata de mi mano.
—Candela, ¿vas a tomar? —pregunta Lali.
Candela se encoge de hombros y lleva la copa a sus labios.
—Hay que adaptarse, ¿eh?
Gaston inclina su cabeza hacia un lado, entonces se acerca a la bandeja de tragos.
Sirve una copa del tamaño tratando-de-impresionar-a-Lali y brinda con la copa de
champagne de Candela.
Gracias a Dios por los amigos. Ellos hacen mi trabajo mucho más fácil esta noche.
Sirvo otras dos y le entrego una a Lali. Ella lo toma sin quejarse, y los cuatro
subimos nuestras copas.
—Por esta noche —digo.
—Oye, oye. —dice Candela mientras las copa de champagne tintinean juntas.
Luego empuja sus caderas contra el trasero de Gaston, entonces él la empuja riendo.
—Y gracias a Peter por traernos: tickets de primera clase a Vegas, con nuestras propias
habitaciones, estilistas, champagne. Una chica puede acostumbrarse a esto.
—No hay problema —digo—. Estoy contento de que pudieran venir —Lo loco es
que lo que estoy diciendo es verdad. No he estado en Vegas en lo que se siente como
una eternidad. Y Candela, Gaston, y Lali, todos están tan agradecidos por el viaje.
Ellos no son nada como mis viejos amigos.
Vamos hacia el balcón y observamos los autos escabullirse debajo de nosotros.
Las luces de la ciudad son alucinantes desde esta altura. Es como si la ciudad está en
todas partes y en todo. Y todos somos una parte de ella ahora.
Observo la cara de Lali mientras se reclina sobre la barandilla y mira hacia
abajo, y luego arriba al cielo. No está sonriendo como espero, es más curiosidad. Me
atrapa mirándola y sube el champagne a sus labios. Cuando lo aleja, ríe entre dientes.
No toma mucho con champagne.
La música adentro cambia a una patética canción lenta, y Candela y Gaston
gruñen.
—Creo que esa es nuestra seña. —digo.
—¿A dónde vamos? —pregunta Gaston.
—A un lugar que explotará tu débil mente—Recojo sus copas y las pongo en el
vestido. Entonces camino hacia la puerta y la mantengo abierta. —Vamos a movernos.
Candela y Lali enlazan sus brazos y caminan delante de nosotros. Paran y
hacen caras en los espejos colgando a lo largo del pasillo. Lali se detiene más
tiempo que Candela, sin duda inspeccionando su piel. Sus amigos tienen que seguir
tirando de ella.
Abajo en el vestíbulo, Gaston asiente hacia el casino.
—¿Alguna forma para que nos puedas meter allí?
—Probablemente. Pero a donde vamos es mucho mejor.
Los ojos de Gaston se detienen en las luce centellantes y las campanas sonando del
casino y nos dirigimos afuera de las puertas de cristal deslizantes y hacia la noche.
Lali pone un abrigo ligero Versace alrededor de su cintura mientras paro a un taxi.
El conductor del taxi se estaciona y pregunta a través de la ventana abierta.
—¿A dónde?
Me inclino, poniendo mis manos en el aféizar, y le digo.
—Al Santo Infierno.










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