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miércoles, 23 de abril de 2014

Capitulo 32 - The collector





Te Veo

Cruzo la distancia entre nosotros y golpeo la mano del sujeto lejos de su cadera. 
Luego tomo la copa vacía de la mano de Lali.

—¿Qué crees que estás haciendo? — le pregunto.

—No eestoy haciedo nadaaa — dice ella arrastrando las palabras.
Me giro y enfrento al tipo cerca de ella.

—¿Qué le pusiste a sus tragos? Obviamente está borracha.
      
El sujeto toma un pequeño paso hacia atrás, pero sus amigos lo empujan hacia
adelante. Él los mira, recordando que lo están observando, y me mira con renovada
confianza. —¿Quién eres tú? ¿Eres su novio o algo?

Detrás de mí, Gaston le grita a Lali.

—¿Cuánto has bebido?

Lali murmura algo sobre Arnold Shawarzenegger.

—Solo te alejaste por diez minutos —agrega Gaston.

El sujeto enfrente de mí empuja mi hombro.


—¿Me escuchaste? Dije, quien…
      
—Escuche lo que dijiste. Todo por lo que necesitas preocuparte es conseguir
alejarte lo más posible de esta chica —Señalo con el dedo por encima de mi hombro.
     
—Sí —se mete Gaston  en la conversación, parándose ligeramente detrás de mí. —
Fuera de aquí.

El sujeto alza sus manos.
      
—Ustedes chicos están armando un escándalo por nada. Y obviamente tienen un
trío aquí, así que los dejaré continuar con eso. — Él empieza a alejarse, pero no puede
evitar agregar—: La chica es fea, de todos modos.
     
Me estiro para alcanzar al sujeto, pero antes que pueda, él golpea el suelo. Gaston
se encuentra encima de él, su rostro destellando con las sombras por el fuego cercano.
Mi boca se abre en un jadeo. El peso de Gaston, es como de, sesenta kilos, pero él
aparentemente sabe cómo aprovechar cada parte cuando está molesto.
      
Agarro el brazo de Lali y la coloco atrás mientras Gaston se inclina hacia
adelante y agarra la camiseta del sujeto. Él lo arrastra hacia arriba así que sus rostros
están solo a centímetros de distancia. Luego Gaston dice algo en voz baja. Los ojos del
sujeto se amplían, él se aleja hasta que puede levantarse. Gaston hace gestos con su
mano como si lo estuviera liberando, y el sujeto se aleja con sus amigos.

Gaston. Es. Un chico rudo.
    
Incluso aunque quería patear al cretino yo mismo, ver a Gaston, me hace sentir
como un padre orgulloso en el día de la graduación.
     
Coloco una mano sobre su hombro e intento sacudirle la mirada asesina. Él se
aparta, se detiene para inspeccionar a Lali, asegurándose que está bien, luego se
lanza hacia la pista de baile. No estoy seguro que se le metió, pero sé que me gusta.
      
Mi atención regresa a Lali. Ella apenas es capaz de estar de pie y me está
dando una sonrisa perezosa. Debería estar feliz porque se encuentra borracha. Sé que
va a perjudicar su juicio y hacer que haga cosas que de otro modo no haría. Pero todo
lo que puedo pensar es en llevarla de regreso al hotel donde esté a salvo. Esto fue una
terrible idea. Venir a las Vegas para conseguir que pidiera ser más bella, debimos
simplemente quedarnos en el hotel y pasar el rato allí. Tengo que seguir con la
ejecución del contrato frente a tratar de conseguir que peque de la manera tradicional.
Esto, cosas como esta noche, son muy arriesgadas.


¿Por qué son muy arriesgadas? Tu meta es conseguir que se meta en problemas. No
salvarla de ellos.
      
Sacudo lejos el pensamiento y arrastro a Lali hacia el otro lado de la
habitación. No sé por qué; solo siento que necesito tenerla para mí ahora mismo. Para
ver si está bien incluso aunque se supone que no me importe.


Y no me importa.

¿O sí?
     
Empujo a Lali  hacia un rincón oscuro y miro sobre mi hombro para ver si
alguien está observando. Luego atraigo su rostro cerco del mío y solo respiro. Su
aliento se mezcla con el mío, y huelo una pizca de canela. Esos tragos debieron quemar
al bajar.
    
Alzó mis manos y las envuelvo alrededor de sus mejillas. Su rostro es cálido en
mis palmas. Ella cierra sus ojos Chocolates y sonríe.
     
—Lali— digo, mi cabeza bajando. Presiono mi boca en la cima de su cabeza.

No en un beso, solo descanso ahí, sin embargo una vez que mi boca y nariz están cerca
de su cabello Castaño, no puedo evitar inhalar la esencia de su champú. Aprieto mis ojos
y susurro—: ¿Por qué estás haciendo esto?

—¿Mmm?

Ruedo mi cabeza a un lado y descanso mi mejilla en la coronilla de su cabeza.

—¿Por qué, Lali? ¿Por qué no te puedes quedar igual?
     
Ella no responde, y de repente me doy cuenta de lo que en realidad estoy
preguntando: ¿Por qué yo no pude quedarme igual? Yo nací como un niño inocente.
¿Cuándo cambio todo? ¿Qué me hizo la persona que era cuando morí? ¿Solo fue un
error tras otro? ¿Una mala decisión seguida por algo peor?

Quizá yo estaba destinado a ser un jodido egocéntrico.

Quizá yo nací como un monstruo.
    
Debajo de mí, mi polo opuesto se removió. Ella alza la mirada, y noto que su
rímel negro se ha regado bajo sus ojos. Paso los pulgares bajo sus párpados caídos,
pero sólo empeora las cosas.


—Lali. — hablo para mí mismo, esperando que en este punto esté muy ida
para comprender lo que estoy diciendo, lo que estoy sintiendo. —Quédate.
     
Ella solo sonríe y se acurruca en mi pecho. Se vuelve más pesada en mis brazos,
como si se estuviera quedando dormida. Sosteniéndola, no me siento como su
destructor. Me siento como un protector. Pero eso no es cierto, ¿No es así? No soy la
persona que piensa que soy. No soy como ella. No soy bueno.
     
Pero Lali, lo es. ¿Por qué más haría como meta en su vida ayudar a otros
cuando tiene una jodida mala suerte? ¿Y por qué más El Gran Hombre rompería sus
propias reglas y enviaría a Eugenia para estar pendiente?
      
—Peter —dice Lali debajo de mí. Hay un sonido de sorpresa en su voz, como
si hubiese olvidado donde estamos.

—Estoy aquí.

La atraigo más cerca de mi pecho, y ella levanta su cabeza.

—¿No me dejes, bien? — dice ella.

Tengo los ojos fijos en los de ella, pero no hablo. No puedo.
     
—Voy a decirte algo, Pitt . —Las palabras de Lali todavía son arrastradas,
pero tienen una urgencia ahora. Como si lo que sea que tiene que decir debe ser dicho
ahora o se perderá para siempre. Ella alza sus manos y las coloca en cada lado de mi
rostro. Mi piel quema bajo su toque—. Creo que eres hermoso.
     
Sonrió, pensando que está perdida. Pero libera mi rostro y coloca sus palmas
sobre mi pecho, directamente sobre mi corazón.

—Eres hermoso justo aquí —dice ella.

Cierro mis ojos, y el aire en mis pulmones sale.
     
—Veo lo bueno en ti, Peter—continúa Lali, sus palabras rodando fuera de su
lengua—. Incluso si tú no lo haces, yo sí. Tienes un buen corazón. ¿Sabes cómo lo sé?
     
Abro mis ojos. Ella me está mirando como si nada más en el mundo existiera.
Como si todo el planeta y toda la raza humana simplemente se desvanecieron. Ella
lentamente envuelve mis manos dentro de las de ella lo mejor que puede y las coloca
sobre su pecho.


 —Porque lo siento aquí. —ella le da un golpecito a nuestras manos contra su
pecho—. Sé que eres bueno, Peter. Porque lo siento dentro de mí.
    
Lanzó mis manos alrededor de ella y empujo su cabeza contra mi pecho. Mis
pulmones no funcionan. Mi boca no puede responder.

Pero las lágrimas.

Vienen.
    
Mis ojos pican por primera vez desde que mi padre murió, y una lágrima baja
por mi mejilla y cae en su cabello. Sus palabras suben y bajan por mi cuerpo. Es la cosa
que he querido escuchar por los últimos dos años, desde que me volví una pesadilla
andante. También es la cosa que nunca me permito a mí mismo creer. Quiero ser
bueno. ¿Pero cómo puedo serlo cuando todo lo que hago, todo lo que represento
ahora, dice lo contrario? Segundas oportunidades, ellas nunca fueron para mí. Pero
Lali, acaba de darme una. Ella simplemente vio algo en mí.

Y quizá puedo ser la cosa que ella ve.



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