Páginas

viernes, 4 de abril de 2014

Capitulo 14-The collector





Capitulo 14
Decisiones

Me quedé despierto en mi cuarto de hotel. Por las pasadas tres horas, he estado dando vueltas como un drogadicto en rehabilitación. El contrato del alma me está volviendo loco.

Usar, o no usar: he allí el dilema.
      
Tenía que olvidar la manera en como vi a Lali  esta noche, con toda su
inocencia en mi cara. Y no puedo pensar en cómo hacerle esto a ella de cualquier
manera me hace sentir... acabado. El Jefe me dio un trabajo que hacer, y si no lo hago,
alguien más lo hará. Y ese alguien más va a conseguir mi promoción, porque
segurísimo estoy, el Jefe será dueño de su alma en una semana. Así que tengo que
tomar una decisión. Tengo que ser el cobrador que enviaron aquí, y utilizar las
herramientas a mi disposición.

Soy Peter Lanzani.

No tengo misericordia.
      
Para usar el contrato del alma, tendría que estar seguro de que ella confía en mí
completamente. Aún más, tendría que estar seguro de que podía seguir hasta el final,
porque una vez que se firma un contrato del alma, sería la única cosa que se hablaría
en el Inframundo.


Mi otra opción es coleccionar el alma de Lali de la manera correcta. Pero eso
se ha comprobado que es más difícil.

De cualquier manera, algo tiene que pasar.
     
No puedo dejarla caminando por allí destruyendo nuestro trabajo con sus sellos
rosados.
      
Después de media hora luchando con este asunto, me meto en la cama con mi
decisión hecha. Coleccionaré el alma de Lali sin el contrato. Si el Coleccionista
vigilándome está esperando por lo que yo pueda hacer, le daré un espectáculo del
infierno.
      
Tenía la idea correcta hace unos días, y ahora es el momento de ponerla en
acción cuando está en su momento más vulnerable. Columpio mis piernas por un lado
de la cama y tiro de mi ropa. El reloj marca las 2:30 a.m. cuando cierro la puerta del
cuarto de hotel detrás de mí y troto hacia mi Escalade.
    
Mientras manejo a su casa, corro la escena en mi cabeza. Seduciré a Lali  esta
noche. Tomaré cada parte de su cuerpo para mí, y mañana será una muñeca en mis
brazos. Como la masilla que puedes manipular y moldear.
     
Cuando finalmente llego, mi corazón está latiendo rápidamente, y sé que no hay
vuelta atrás.
      
Escalo el entramado de su ventana y llamo en voz baja. Lo último que necesito es
que la abuela mate nuestro momento.

Después del cuarto toque, Lali abre su ventana, y yo entro.
     
—¿Peter? —pregunta, con su voz pesada por el sueño—. ¿Qué estás haciendo
aquí? Son como las… —mira su cómoda—. Son casi las tres de la mañana. ¿Algo va
mal?
     
Me muevo hacia ella para hacer lo que vine a hacer aquí. Sus labios se abren
cuando la empujo hacia mí. Mis manos se envuelven a cada lado de su cara. La
observo. El momento se queda allí colgando entre nosotros. No hay otra manera de
someterla.
      
Sus ojos se abren ampliamente, y veo algo que me hace sentir enfermo: 
confianza. Hará cualquier cosa que le pida, y sé por qué. Le importo. En dos días, abrió
su corazón de la manera en que yo nunca podría. Cree que soy su amigo. Yo.

Peter.


Un fraude.
      
Dejo caer mis manos de su cara y doy un paso hacia atrás. Lali deja salir un
rápido suspiro. Me pregunto si sabe lo que estaba a punto de pasar. Tiene que saberlo.
La miro, apenas capaz de levantar mi cabeza. Ella está vestida con una bata roja de
seda por encima de la rodilla. Algo que no puedo creer que ella posee. Y a pesar de que
ella está usando esa cosa que dice estoy lista para divertirme, todavía mantiene esa
pureza.
      
No quiero herirla. De verdad que no. Pero no perderé mi oportunidad de dejar el
infierno.
    
Su cabello, su piel… la manera en como camina. Su apariencia evita que las
personas se den cuenta de lo increíble que es.

Pero ya no más.

Doy un paso más cerca y tomo sus manos en las mías.

—Lali —le digo—. Voy a volverte hermosa.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario