Cuando suena la campana final, estoy esperando en el estacionamiento. Veo a los tres
tontos paseándose hacia el carro, liados contra el frío. Lali apunta hacia Elizabeth Taylor,
y unos segundos después, los tres suben a mi carro.
Candele y blue se arrastran a la parte posterior de las sillas del capitán, y Lali se
acomoda la escopeta.
|
Nadie dice nada por un minuto. Entonces Candela rompe el silencio.
|
—Entoooonces, ¿adónde vamos?
|
Abro la consola, saco cuatro entradas, y las extiendo en un abanico.
|
—Vegas, nena.
|
Nadie dice nada, lo que es genial en mi libro. Yo soy todo factor sorpresa.
|
—Todos, escuchen atentamente. —Hago una pausa para asegurarme de que tengo su
atención—. Primero, saquen sus celulares.
|
Gaston abre la boca.
|
—Esto no va a…
|
—Dije, saquen sus celulares. —Pongo la mano en el aire—. Vamos, vamos. Muevan sus
traseros.
|
Candela sonríe y saca su celular. Gaston sigue su ejemplo. Lali no tiene un celular,
pero no es problema. Puede pedir prestado el de su amiga. De hecho, funcionará mejor
de esa manera.
|
Señalo a Candela.
|
—Llama a tu mamá y dile que vas a pasar la noche con Lali. —Entonces señalo a
Lali—. Llama a Abuela desde el celular de Candela, y dile que te quedas a dormir
donde ella. —El turno de Gaston—. Gaston, llama a tu mamá. Vas a pasar la noche
con Peter Lanzani. Soy el chico nuevo de la ciudad, y sientes lástima por mí.
|
Consideran lo que acabo de decir, y lentamente, tres sonrisas me rodean.
|
Asiento con la cabeza a Candela.
|
—Tu primero.
|
Todos hacen sus llamadas, y un par de minutos después, Gaston cierra con un clic su
celular.
|
—Así que, ¿ella dijo que está bien? —le pregunta Candela.
|
—Sí —dice él, sonriendo—. Maldición, no puedo creerlo. Ella nunca me deja quedarme
fuera durante la semana. Pero está toda simpática y esas cosas.
|
—Espera —dice Lali—. ¿Vamos a estar de regreso a tiempo para la escuela
mañana?
|
—Nop. —Les entrego las tres notas de sus padres explicando a la escuela que sus hijos
están enfermos—. Su asistencia perfecta finalmente dará frutos. Nadie en esa escuela
pensará que sus niños dorados jugaron a los ausentes sin permiso.
|
Los tres toman las notas de mí y las estudian.
|
—Parecen legítimas —anuncia Candela—. Mis respetos.
|
Lali me mira. —Pues bien —dice ella—. ¿A qué estamos esperando?
|
El entusiasmo es palpable mientras conducimos hacia el aeropuerto Birmingham.
Tengo las antiguas canciones de Eminem explotando a través de los altavoces.
Candela está moviendo su cabeza, y su cabello corto está volando a través del aire.
Gaston sigue empujándola lejos cuando se acerca demasiado, pero incluso se está riendo.
Y por primera vez, Lali parece estar tomando el ritmo de la música, su cuerpo
meciéndose hacia adelante y atrás en el asiento.
|
Esta es mi mejor idea para una cita.
|
Llegamos al aeropuerto, aparcamos, entramos, y esperamos para abordar el avión.
Cada pocos minutos, monótonos anuncios llegan por los altavoces. Sigo esperando que
sea nuestro monótono anuncio, diciendo que es la hora.
|
—¿Todavía emocionada? —Le pregunto a Lali, cuya pierna se mueve
espasmódicamente de arriba hacia abajo.
|
Ella deja de moverse y encoge un hombro delgado.
|
—Eh, nada que no haga todos los días.
|
—¿Si, no es cierto?
|
Sus ojos encuentran los míos, y estoy sorprendido por lo Chocolate que son. Dicen todo lo
que ella no. Está emocionada. Está viva.
|
Se pregunta en qué demonios se ha metido.
|
Comienzo a deslizar mi brazo alrededor de sus hombros, pero el encargado anuncia
que es tiempo de abordar. Agarramos nuestras mochilas y caminamos por el largo
camino hacia el avión. Cuando llegamos a la entrada, mi equipo se va demasiado lejos.
Extiendo la mano y agarro el hombro de Gaston.
|
—Paramos aquí —digo.
|
Se sacude mi mano de encima.
|
—Esta es primera clase.
|
—Sí —respondo—. No ando jugando. —Gaston no puede ocultar la emoción en su
rostro, aunque sé que le encantaría.
|
—¿Cómo tienes tanto dinero? —pregunta Candela cuando descubre dónde nos
sentaremos—. ¿Tu papá es como de la mafia?
|
Me estremezco.
|
—Algo así.
|
Ella debe notar la mirada en mi rostro porque deja el tema.
|
Lali y yo nos sentamos juntos, y Cande y Gaston se sientas al otro lado del pasillo
de nosotros. El capitán viene y nos da la bienvenida, y dice cuánto tiempo será hasta
que lleguemos a la Ciudad del Pecado. Quince minutos después, el avión avanza
suavemente por la pista.
|
Entonces aumenta la velocidad.
|
El rostro de Lali se presiona en la ventana, y justo cuando las ruedas del avión
dejan el suelo, busca a tientas mi mano y la aprieta. Echo un vistazo a su palma en la
mía, y mi respiración se entrecorta. Aprieto en respuesta. Tomarse de las manos es un
gesto tan íntimo. Uno sobre el que nunca pensé antes de ahora. Estiro los dedos hacia
afuera y los envuelvo más duro alrededor de su piel fría. Sus ojos nunca dejan la
ventana.
|
Eso es lo que lo hace bien.
|
Gaston y Candela ordenan comida y bebidas, y casi todo lo que el encargado les ofrece,
y Lali sigue mirando a las nubes.
|
Me inclino hacia su oreja.
|
—Es hermoso, ¿no?
|
Su cabeza se gira rápidamente, y por un segundo nuestros rostros están demasiado
cerca. Precipitadamente me aparto.
|
—Nunca he volado antes —dice ella.
|
Mi cabeza cae a un lado.
|
—¿De verdad? ¿Nunca se han ido de vacaciones?
|
—Sí, lo hicimos. Solo que siempre manejamos.
|
—¿Te gusta? —pregunto.
|
—¿Gustarme qué?
|
—Volar.
|
Se da la vuelta y mira por la ventana.
|
—Sí.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario