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jueves, 3 de abril de 2014

Capitulo 13- The collector



Capitulo 13
Inocencia
       
Lali  estaba más silenciosa de camino a casa. Intento una vez hacerla
hablar acerca de lo que paso, pero ella solo medio sonríe y dice que está
bien. Así que hago lo que la mayoría de los chicos hacen—me callo y espero
que las cosas mejoraran por su cuenta.

El pensamiento de Lali siendo dejada en los árboles me hace agarrar
apretadamente el volante. Tengo esta repentina, loca urgencia por aplastar mi
parabrisas. No estoy seguro de que sería bueno hacerlo, pero me imagino que todo es
lo mismo. Sí Lali tiene la habilidad para poner sellos buenos, nadie de esa maldita
fiesta debería recibir uno, incluso si por el resto de sus vidas vivieran como santos.
     
No hay nada que pueda hacer para protegerla del dolor que siente. Además de
que no es mi trabajo protegerla. De hecho, es completamente lo contrario, y que
mierda, esta noche no lo hace nada fácil.
      
Dentro de mi guantera, el contrato de alma me recuerda que no tengo otra
opción. Pero eso no es sencillo. Sí, el contrato aceleraría mucho las cosas. Pero una
chica como Lali nunca estaría de acuerdo con los términos.
     
A mi lado, la barbilla de Lali rueda atrás y adelante a lo largo de su pecho.

Está a medio camino entre el sueño y la conciencia. Cada pocos segundos, ella libera
esos pequeños bufidos-ronquidos. ¿Cómo alguien puede ser cruel con esta niña? Es
como una pelea con una ardilla.
     
Sus mejillas ya no mantienen su sombra escarlata, y en la oscuridad, su rostro
casi parece bonito. Es injusto que las personas como Maria nacen con buena
apariencia, mientras que las Lali del mundo gastan sus vida siendo las come
restos.
   
Por un segundo, me permito imaginar la cara de Maria si Lali se volviera
hermosa. El pensamiento es satisfactorio.
     
Lali es buena e inteligente y debería saber lo que es tener verdadera y
absoluta confianza. No solo de la clase que tiene dentro de su caridad, o incluso la
parte que desplego esta noche, pensando que era prometedor, sino la del tipo que las
personas se fijan cuando caminas. El Jefe se ha centrado en ella, y nada va a detener
esa orden del día. Pero una vez que haya coleccionado su alma, su cuerpo y mente
estarán en la tierra por el resto de su vida.

¿No merece ella lo mejor mientras viva?
       
Se siente como que estoy convenciéndome a mí mismo para usar el contrato de
alma. Pero no puedo decidir si es para hacer esto fácil para mí o lo mejor para ella. No
lo sé.
      
Lali hace otro bufido-ronquido, y miro hacia ella. Su labio inferior cuelga, y
está respirando largo y profundo. Estoy seguro de que ya pasó de estar casi dormida a
caer totalmente rendida.
       
Cuando miro de vuelta a la carretera, siento a alguien parado en medio de la
calle. ¡Mierda! Mis músculos se aprietan, y tiro del volante para evitar dejar un muerto
a mi paso.
     
Lali se pone en posición vertical, sus manos se extienden. Hago la cosa donde
tiro mi brazo encima de su pecho como mi mamá lo hacía. Elizabeth Taylor chirrea un
alto.

—¡Que! —grita Lali—. ¿Qué pasa?
     
Giro mi cabeza viendo hacia todos lados y busco por la persona en la calle, pero
ahí no hay nadie. Mi corazón late muy rápido, es doloroso. Estoy suponiendo que
Lali , también, porque está respirando duro.

—¿Viste algo? — pregunta ella cuando no digo nada.


Corro mis manos a través de mi cabello y exhalo entre los labios apretados.

—No. Creí haber visto un ciervo, pero no era nada, solo estoy cansado.

Lali me estudio por un largo tiempo, luego se volvió hacia atrás a la carretera.

—Estaré despierta contigo.

—Genial —digo—. Gracias.

Ella alcanza la radio.
     
—¿Música? —asiento, y ella pasa a través los canales hasta que encontró una
canción de System of a Down—. ¿Te gustan esta clase de cosas, verdad?

—Sí, eso funcionara.
       
Lali y yo no hablamos por el resto del camino, lo cual estaba bien conmigo.
Estoy muy ocupado teniendo conversaciones dentro de mi cabeza. Sé lo que sentí en la
calle. Solo no sé a quién sentí. El coleccionista vigilándome está muy cerca mi trasero.
No había razón para que de pronto saltara en frente de mi auto además de querer
meterse conmigo. ¿Se dio cuenta de lo que habría sucedido? ¿Qué si hubiera perdido el
control del auto? Puedo ser inmortal, pero aun puedo sentir dolor físico. ¿Y que hay
sobre Lali? ¿Él se daría cuenta que lastimándola podría significar la guerra en la
Tierra?
    
La parte que más me molesta no es cuál de los otros cinco coleccionistas está
viendo, sino que lo que esté buscando. Debe saber acerca de la asignación. Y tal vez
sabe sobre el contrato del alma, también, y está esperando para ver si lo usare. ¿Pero
por qué mientras tanto quiere joderme?
      
Cuando me detengo en frente de la casa de Lali, ella estaba durmiendo de
nuevo. Demasiado mantenerse despierta. La codeo unas pocas veces, y ella abre los
ojos y limpia la baba de su boca.

Lindo.

—¿Vas a estar bien? —pregunto.

—Por supuesto. ¿Por qué no lo estaría?

Por supuesto.
    
Sonrió, y ella se desliza fuera de su asiento, un poco inestable en sus pies. Esta
cerca de cerrar la puerta pero se detiene.


—¿Hey, Peter?

—¿Qué pasa?

—Gracias por llevarme a la fiesta.

—¿De verdad?
      
—Sip. Es solo… que nadie nunca antes me había preguntado si quería ir. Y la
primera mitad fue de alguna forma divertida. —Ella pone el pulgar y el meñique e
imita beber. Consigo una carcajada antes de que ella continúe–. Sé que las cosas no
fueron geniales, pero es lindo ser parte de la diversión. Me hizo sentir como que estoy
viviendo. ¿Eso tiene sentido?
      
Mi cuerpo entero parece engarrotarse. No puedo creer que después de que todos
se burlaran de ella esta noche, este agradecida por la experiencia. Al principio, Lali
me llamo la atención por ser tan joven. Quizá es su ingenuidad, o el hecho de que ella
esta rebosante de torpeza. Pero mientras veo su mano trazar ligeros círculos encima
de su cadera —una pequeña curva en su cuerpo que no había notado antes— me
percato de que Lali sería atractiva para la persona correcta. En la manera que ella
ve el mundo. Como ella vivió unas cien vidas antes que esta, y ahora lo tiene todo
planeado. Cuando en realidad, es una chica de diecisiete años.
     
 A Lali Esposito le había sucedido algo horrible. Vio como sus padres se
quemaban vivos. Cualquiera diría que ella tiene el derecho de estar enojada. De ser
imprudente. De tejer una cadena de pecados, cada uno peor que el anterior. Y todavía,
de algún modo logra tener esta… esta inocencia.

Ella tenía todas las razones para ser como yo.

Pero no lo es.
      
Por un pequeño momento, envidie su vida. No puedo dejar de preguntarme
como serían diferentes las cosas si hubiera vivido de la manera que ella lo hace. Es un
pensamiento que normalmente nunca me permitiría rondar. Pero con ella, no puedo
dejar de preguntármelo.
    
No puedo pensar en las palabras adecuadas para decirle lo afortunada que es. O
como, ahora que lo pienso, ese vestido no se ve tan mal en ella. Así que solo dije:

—Buenas noches, Lali.

Sonrió, y asumió el control de su rostro entero.

—Buenas noches.

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