—Voy a estar bien, ya sabes. Yo estaba bien.
|
|
Le doy una mirada de dame un respiro y giro hacia la
carretera.
|
|
—No fue tan malo como podría haber sido —continúa.
|
|
—¿Ellos se
metieron con el apuntador? —Estoy seguro de que tengo razón, pero
quiero que me confirme lo que ya sé.
|
|
Lali suspira.
|
|
—Sí. Fueron
muy malos. Tengo la suerte de que mi cerebro se apagó cuando lo
hicieron —Se ríe de sí misma, aunque sé que ella no
piensa que es gracioso—. Fue una
manera creativa para hacer de mí una idiota. Voy a darle
eso a ella.
|
|
—Maria recibirá lo que se merece.
|
|
Lali se agita en su asiento. Envuelve sus brazos
alrededor de ella, y luego me
|
|
mira.
|
|
—¿Qué hiciste con ella?
|
|
Sé exactamente de lo que está hablando, pero yo opto por
hacerme el tonto.
|
|
—¿De qué estás hablando?
|
|
—Quiero
decir, he visto el aspecto que tenía cuando te acercaste a ella. ¿Tú…
hiciste algo?
|
|
Pongo mis
hombros hacia atrás. Este es un territorio peligroso. Cuanto menos
Lali sepa, mejor. Las mentiras son pequeñas bestias
resbaladizas.
|
|
—Acabo de asegurarme de que no se meta nunca más
contigo.
|
|
—¿Cómo? —presiona.
|
|
—De todas
formas, ¿Por qué querías hacer esa transmisión? —le pregunto,
esquivando la pregunta—. ¿Qué pasa contigo y estar en la
cámara?
|
|
Lali muerde sus dedos, y le saco la mano de su boca. Está comenzando a ser
un juego que jugamos.
|
|
—Me gustan los reporteros —Es todo lo que dice.
|
|
—¿En serio? ¿Por qué?
|
|
Ella empieza a poner sus dedos de nuevo en la boca,
luego se detiene.
|
|
—No lo sé.
|
|
—Claro que sí lo sabes. Entonces, ¿qué es?
|
|
Ella sonríe.
|
|
—No. Es sólo
que… no sé. La noche del incendio, todo era muy caótico. Mis
vecinos estaban llorando, los bomberos me pedían
describir la distribución de la casa,
y todo era tan ruidoso. Y en medio de todo esto, me acuerdo
de esta señora. Su cabello
estaba recogido en una de esas vueltas —Lali hizo
movimientos hacia su cabello—.
Y ella… se sentó allí y me sostuvo durante lo que se
sintió una eternidad. Por último,
este tipo con una cámara se acerca a ella y le pregunta
si está lista. Ella me preguntó si
yo estaría bien solo por un momento, y luego asintió al
tipo con la cámara. Pero antes
de que ella se levantara, se quitó la chaqueta del traje
amarillo y la puso sobre mí. Así
mismo, ella coloco mis brazos por las mangas y todo.
Entonces el chico hizo una
cuenta regresiva, y esta mujer, ella... cobró vida.
Mientras observaba, se quedó allí,
tranquila como un pájaro, y le dijo al mundo lo que
pasó. Y recuerdo pensar... sí, la
gente debe saber. Ellos deben saber acerca de
mis padres. Es importante —Lali me
mira—. ¿Sabes? Era importante, ¿no?
|
|
Asiento con la cabeza, y por una vez, le aprieto la mano
sin premeditación.
|
|
—Sí, lo era.
|
|
—Por lo
tanto, como sea —Ella niega con la cabeza una y otra vez como si
quisiera borrar la tragedia—. Decidí que cuando me
hiciera mayor, quería ser como
esa mujer. Decirle a la gente cuando suceden las cosas importantes.
Alguien tiene que
hacerlo. De lo contrario, la gente simplemente se
olvidaría.
|
|
Cuando nos
detenemos en la casa de Lali, voy a apagar el motor, pero ella me
detiene.
|
|
—Peter, quiero estar sola por un rato. ¿De acuerdo?
|
|
Tengo seis días
para cerrar el trato, y no puedo darme el lujo de concederle a
Lali tiempo a solas. Pero no me atrevo a presionarla.
Así que digo:
|
|
—¿Quieres que me pase esta noche? ¿Para hacer la cena o
algo así?
|
|
—Se supone que pase el rato con Cande esta noche
—responde.
|
|
¿Prefiere pasar el rato con Candela que
conmigo? ¿Qué demonios?
|
|
—Eso es
genial —le digo—. Tal vez mañana antes de la escuela podamos tomar
un desayuno temprano.
|
|
—¿Qué tal si te llamo? —dice.
|
|
—Si no lo has notado, no tengo uno.
|
|
Ella arruga su nariz.
|
|
—¿No tienes un teléfono celular?
|
|
—Tampoco tú.
|
|
—Sí, pero tú eres, como, millonario o algo así.
|
|
—Odio los
teléfonos celulares —digo—. Siento como que... si quiero hablar
contigo, yo te encontraré.
|
|
—Bueno, si
yo quiero tomar el desayuno mañana, entonces voy a estar aquí. Si
no… —Ella se encoge de hombros, luego se ríe, y estoy
feliz de saber que es auténtico.
|
|
—Voy a estar
aquí a las siete y media de mañana —le digo—. Tal vez tendré
suerte.
|
|
Eso no salió
bien. Pero sin preocupaciones. Se queda anclado directo en su
cabeza.
|
|
Pienso que
estamos bien aquí. Que Lali está de vuelta en un estado “feliz y
despreocupado”. Pero cuando la veo dirigirse por el
pasillo, puedo ver la forma en que
sus hombros se hunden. Candela no va a venir esta
noche. Lo que significa que
Lali va a quedarse sola en esa fea habitación de
color rosa donde habita.
|
|
Miro en mi
guantera donde descansa el contrato de alma, sabiendo que es un
momento perfecto para ir por el oro. Ella está débil
ahora mismo, susceptible. Debería
entrar y hacerle ver que las cosas podrían ser
diferentes para ella. En su lugar, salgo
del pasillo y me dirijo hacia el Hotel Wink. Solo.
|
|
Acostado en
la cama, me muevo y doy vueltas. Dándome cuenta de que he hecho
esto muchas veces en las últimas tres noches, sobre todo
porque no estoy más
adelantado en esta tarea, de lo que lo estuve hace
cuatro días. A menos que cuentes
aquel mísero sello que Lali recibió por un robo
menor.
|
|
En secreto,
espero que Nicolas aparezca en este mismo momento y me diga qué
hacer. Aunque yo lo entrené, ahora mismo necesito una
segunda opinión. ¿Cómo
consigues que una chica firme un contrato del alma
cuando está perfectamente
contenta con su vida?
|
|
La
silenciosa televisión, suspendida en la esquina, arroja un resplandor verde
azulado sobre la habitación. Echo un vistazo al reloj,
1:23 A.M. De alguna manera
encuentro esto divertido, el hecho de que los números
son consecutivos. Me quedo
dormido pensando en otras veces que me gustan: 3:33
porque hay tres tríos y 11:11
porque es el único momento con cuatro del mismo número.
Mientras relojes en
miniatura daban vueltas detrás de mis ojos, el que está
a mi lado sigue haciendo tic
tac, y eventualmente, el sueño me toma.
|
|
—Peter —oigo
decir a alguien—. Peter, despierta.
Dios mío, duerme como un
oso pardo.
|
|
Unas manos
me sacuden, y doy un salto. Lali se encuentra al lado de mi cama,
bañada con la luz del televisor. Ella está jugando con
su labio inferior entre los dientes
y las mejillas son de color rojo brillante.
|
|
—Lali Esposito —digo, frotando mi cara—, ¿qué estás haciendo aquí? Me has
pegado un gran susto.
|
|
—¿Peter el
Coleccionista con miedo? ¿De mí? —Es broma, pero su rostro se
arruga con preocupación.
|
|
—¿Cómo
conseguiste llegar hasta aquí? —Lanzo las mantas, cruzo la habitación,
y excavo a través de mi bolsa de viaje por pantalones
vaqueros y una camiseta.
Aunque estoy medio dormido, me pregunto si ella está
chequeándome en mis
calzoncillos tipo boxer. Por otra parte, ¿quién no chequearía
esto?
|
|
Me aseguro de
darle una buena vista de mis tatuajes mientras me pongo los
vaqueros: el dragón que cubre mi espalda; y el árbol que
se deriva desde mi codo,
|
|
creciendo por el bícep, y ramificándose por encima del
hombro. El árbol es estéril y
completamente malvado. Lo sé, porque le especifiqué al
tipo del tatuaje que quería
que se viera malvado.
|
|
—El Señor
Stanley me dio una llave en la recepción —responde Lali—. Es
amigo de mi abuela.
|
|
—¿Así que
solo te dio la llave? —Me coloco una camiseta gris Armani sobre la
cabeza—. Pienso que no se les permite ni siquiera decir
en que habitación me
encuentro.
|
|
Ella rueda los ojos.
|
|
—Esto es Peachville, Peter. No Phoenix. O donde vives.
|
|
Lali se
sienta en mi cama, hundiéndose en un montón de sábanas revueltas.
Es extraño verla allí. En mi cama. Donde acabo de estar.
|
|
Me siento en la cama de enfrente, y mi rodilla se sacude
de arriba hacia abajo.
|
|
—Entonces, ¿qué pasa?
|
|
Ella pasa
las manos sobre sus muslos y se queda mirando hacia mí. Sus ojos son
vivos y grandes.
|
|
De repente me doy cuenta del porque está aquí.
|
—Estoy lista —dice ella—. Quiero que me hagas hermosa.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario